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Carisma de Educador manifestado desde que era estudiante en su pueblo.

 

El Siervo de Dios Jesús María, desde pequeño, manifestó su carisma de educador, compartiendo lo que él aprendía en la escuela, con los niños y jóvenes de su pueblo de Bacubirito. Gracias a Dios, él sí tuvo la oportunidad de asistir a la escuela ya que su  familia  era socialmente de buena posición. 

Cuando llegó a  la Diócesis de Saltillo, como su pastor, le preocupaba la Evangelización de su pueblo y la ignorancia, sobre todo de los pobres, efecto de su época, y se dio a la tarea de promover la Evangelización por todos los medios,  la Educación y la Cultura, sobre todo para la gente de menos recursos y marginada. 

Se dio cuenta que en Saltillo, había colegios para la gente de dinero, pero los pobres carecían de escuela.  Y  en su afán, invitó a los Hermanos de las Escuelas Cristianas (Lasallistas) y otras Congregaciones Religiosas, para que se hicieran cargo de escuelas para pobres; sin embargo, no era suficiente ni llenaba sus aspiraciones para atender a tanto pobre.

 

 

PRIMERAS ESCUELAS PARA LOS NIёOS POBRES

 

Entonces promovió  desde 1911 las Escuelas Parroquiales en varias ciudades del Estado: Monclava, Saltillo, General Cepeda, Parras, Torreón, San Pedro, San Buenaventura… en fin, en varios municipios de Coahuila. 

Apoyándose en el Decreto de 1911, dado por el Gobierno,  de las Escuelas rudimentarias, donde manda que los indígenas se enseñen a leer y a escribir y aprendan la lengua castellana.  Impulsa los grandes anhelos e inquietudes del Pastor de Coahuila  que sufría a la par con la niñez abandonada y soñaba con  proporcionar los medios para que los más pobres y marginados,  salieran de su ignorancia;  porque sabía que las personas pobres, superarían su pobreza si tienen acceso a la cultura,  y así los promueve en su dignidad de personas

 

Y dándose cuenta de la  desnutrición de la mayoría de los niños,  por sus pocos recursos,  dispuso que se les diera un modesto desayuno a los niños que lo necesitaban. Esto lo proveyeron un grupo de personas pudientes, según el testimonio de las maestras. ( A Mons. Echavarría se le debe la idea de los desayunos escolares)

 Encontramos en sus Diarios, la referencia de las Fundaciones de “Sociedad de Señoritas Protectoras de los niños pobres”  para encargarse de la formación de una Escuela Católica, en esas ciudades, dice: “Dejé establecida la Sociedad….” Éstas Señoritas, reunían el dinero para pagar en parte a los maestros de dichas escuelas, cuando la parroquia no podía solventarlo, también él colaboraba con su patrimonio personal.

Así estuvieron funcionando estas escuelas católicas, superando las dificultades que se presentaban con la Persecución Religiosa de nuestro país. Algunas desaparecieron debido a esta crisis.

En el período de la Pos- persecución Religiosa, 1926 1929 se implantó para el país, el sistema socialista para la Educación; y los Padres de Familia de conciencia cristiana, abstenían a sus hijos de asistir a las escuelas oficiales, para librarlos de esa corriente socialista. Fue cuando el Pastor de la Diócesis, Jesús María Echavarría, preocupado por esta realidad, ideó el tipo de “Escuelas Hogar”, para que los niños pobres acudieran a ellas, inclusive, en forma clandestina.

En el período escolar 1934 – 1935 empezaron a operar  estas Escuelas  en varios municipios de Coahuila, la mayoría en Saltillo. El nombre de “Escuelas Hogar” obedece a las circunstancias en que funcionaban. Él conseguía, en los hogares, algún zaguán, sala, corral, caballeriza,  prestada o rentando locales para que allí acudiera un grupo de primaria.  Según testimonios de las Maestras, acudían de todas partes de la ciudad; estos grupos de pobres carecían de muchos medios materiales, y los alumnos o alumnas, sólo usaban un cuaderno y lápiz, algunos, en suma pobreza, iban hasta descalzos, se sentaban en lo que podían, incluso en el suelo.

Las maestras se esmeraban en su preparación pedagógica y académica, para que los niños aprovecharan al máximo sus estudios.

 

La Srita. Sofía Soto del Bosque, directora de todos los grupos de las Escuelas Hogar de Saltillo, nos comenta:

 

“Cuando…El Sr. Echavarría vio la necesidad de recoger a todos los niños que estaban sin escuela, en grupos diseminados en la ciudad”. “Se llamaron Escuelas Hogar, porque eran centros educativos en los cuales debía reinar un ambiente familiar cristiano, además porque había un grupo en cada hogar que le facilitaban.

El Sr. Obispo tenía sumo cuidado en la Formación Pedagógica y  Cristiana, tanto de los Maestros como de los alumnos y alumnas de estas Escuelas; se impartían las clases de acuerdo a los programas de la Secretaría de Educación Pública, para que al salir los alumnos, pudieran continuar sus estudios en otras Instituciones.  

Mons. Echavarría,  personalmente visitaba con frecuencia a todos los grupos y se complacía en platicar con los niños, y preguntarles sobre las clases y sobre todo de Religión. Ellos se le rodeaban con toda confianza como a un Papá. El les acariciaba su cabecita.

Otro testimonio de la Maestra dice: “El Sr. Obispo era muy bondadoso y cariñoso con los niños y con los maestros, él pagaba la renta de los locales y pasaba por los otros gastos de las mismas. Nos animaba a seguir trabajando en la educación de los niños y a no tener miedo de las gentes del gobierno y decía: “Aquí estamos nosotros para defenderlos” esto lo decía por los Inspectores que mandaban revisar y a cerrarnos las escuelas”.

 

La meta que perseguía el Sr. Obispo era la educación cristiana  de los niños, nosotros les inculcábamos la religión y  la moral”

 

Testimonio de la Profa. Elisa Hernández, Directora del Colegio Morelos después de la Srita. Sofía Soto:

“El Señor Obispo Echavarría pensó en fundar las Escuelas Hogar para atraer a los niños saltillenses y que se instruyeran sobre todo en la fe, además de la instrucción académica. Le importaba sobre todo la educación cristiana de los niños. El Señor Obispo tenía gran devoción a la Santísima Virgen de Guadalupe, era un obispo Guadalupano, nos inculcaba el amor y la devoción a la Madre de Dios y nos pedía que nosotros hiciéramos lo mismo para con los niños. Cada día 12 los llevábamos al Santuario a honrar a la Santísima Virgen de Guadalupe”.

 

“Inculcar en el corazón de los niños el amor a Jesucristo y a su Santísima Madre y Madre nuestra, es prepararles para el cielo. Encendidos en estos amores, tendrán la gracia divina y cumplirán con facilidad sus deberes de cristianos”.

 

La Maestra Aurora Reyes dice: “Hubo una edad de oro para esas escuelas, porque llegaron  a ser más de mil alumnos, diseminados por toda la ciudad. De esas escuelas hubo frutos abundantes: Sacerdotes, Profesionistas, Religiosas, Padres y Madres verdaderamente cristianos. Puede decirse que  llegaron a formarse en ellas más o menos cinco mil alumnos. 

El único Colegio que permanece actualmente se llama “Morelos” y es parroquial, tomo ese nombre cuando se incorporó, a la SEP.  Teniendo toda la primaria completa. La Srita, Sofía Soto, fue la directora por mucho tiempo. 

Según testimonios de las Maestras y Padres de Familia de las Escuelas Hogar, el Sr. Obispo Echavarría las sostenía económicamente con su patrimonio familiar,  inició pagándonos $30.00 y después llegó a $70.00. y nos decía: Este no es un sueldo, es sólo una colaboración, porque su sueldo se les pagará en el cielo.

Cuando el Sr. Obispo agotó su patrimonio, y ya estaba muy grande y enfermo, tenía ya un coadjutor; organizó  un Patronato  para que proveyera a las Escuelas Hogar, después Colegio Morelos en 1966,  e iniciaron cobrando una cuota muy baja $1.00 sólo simbólico.

Cuando el Sr. Echavarría  murió, el Sr. Obispo Luís Guizar Barragán, que era su coadjutor, mandó que todos esos grupos que había diseminados en la Ciudad de Saltillo, se reunieran en el Colegio “María Álvarez de Rodríguez”, edificio que el Sr. Segundo Rodríguez mandó construir;  iniciaron en una casa cercana al edificio, mientras que se abría formalmente. Según testimonio de la Profa. Manuela cuenta que su hermana fue la primera directora de ese colegio. 

Hay muchas personas que fueron alumnos y alumnas de las “Escuelas Hogar” que dan testimonio del ambiente y  realidades de pobreza que había en  esas escuelas, sobre todo por los niños que asistían a ellas;  y las persecuciones de los inspectores que los acosaban constantemente.  Sin embargo muchos son los Profesionistas, Sacerdotes, Religiosas, y Padres de Familia que se formaron en esas aulas,  Cristianos de una pieza, que fueron testimonio  de vida verdaderamente cristiana y que fueron el fermento de la Fe en nuestra diócesis.

TESTIMONIO: Sra. Lucita Cepeda de Delgado (Presidenta de los Padres de Familia de la Escuelas Hogar).

“El Sr. Echavarría cuanto estaba ya muy grave me mandó llamar con una de las madres y fui, me dio la bendición y me recomendó que siguiera como iba con los niños pobres;… El Sr. Obispo también abrió una Academia Comercial para los niños y niñas que salían de las Escuelas Hogar, se llamaba Academia Don Bosco y también él la sostenía. “Esas fueron sus buenas obras y todos los hombres buenos que hay por ser exalumnos de las “Escuelas Hogar”. 

Testimonio de la Madre Teresita Rosales: Superiora Gral. Del Instituto de “Hermanas Catequistas Guadalupanas” de ese tiempo. Nuestro Padre  me dijo en una ocasión: “Ya acabé con el patrimonio de mis padrecitos en las Escuelas Hogar, sólo me queda el dinero que está en Canadá,  Francisco mi hermano me está mandando los intereses, es  con lo que estamos pasando mis últimos días”.        

De este modo podemos apreciar la obra de Mons. Echavarría, respecto a la  instrucción académica y educación de los niños y niñas pobres,  de los que carecían de recursos, de los marginados. 

De 1935 a 1954, año en que muere, funcionan las escuelas los primeros años de manera oculta y callada: hicieron un bien inmenso a muchos niños y niñas que por ahí pasaron. El Sr. Obispo Echavarría fue el principal animador de las mismas.  En la actualidad queda la obra del pastor de Saltillo, sintetizada en dos escuelas católicas de organización completa: La escuela “María Álvarez de Rodríguez y el Colegio Morelos. 

El actual Colegio Nicolás Bravo  es atendido por Hermanas Catequistas Guadalupanas y  actualmente  es mixto y recibió en tiempo de su fundador Mons. Echavarría muchos beneficios espirituales y materiales. A Dios sea la Gloria por Obras tan benéficas para la Educación de los niños y niñas pobres  en  promoción de la Persona Humana.

 

   

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