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Al regresar del Primer Destierro el Excmo. Sr. Obispo Jesús María Echavarría, ve clara la voluntad de Dios para fundar un Instituto femenino para ayuda de la tarea pastoral de la Diócesis y la Regeneración de la Sociedad.

Esta inspiración del Espíritu Santo, venía madurando desde hace 10 años.

El 8 de noviembre de 1920, el Siervo de Dios se encuentra realizando una visita pastoral en la Ciudad de Torreón, Coahuila;  se presentan a saludarlo unas señoritas pertenecientes a una asociación religiosa parroquial y le expresan sus deseos de consagrarse a Dios en la Vida Religiosa.

Comparte con ellas su fervor apostólico y sus ansias pastorales sobre la urgentísima necesidad de ampliar y mejorar los horizontes de las parroquias en toda la diócesis. En este encuentro con ellas y descubriendo la Voluntad de Dios, les manifiesta  su inquietud, para fundar una Congregación que se dedique a la Evangelización, Catequesis y Educación Cristiana.

Después de un tiempo prudente las señoritas determinaron unirse al ideal del Siervo de Dios para iniciar una nueva familia religiosa, conscientes de las responsabilidades a las  que se entregaban , conscientes también como iniciadoras de una gran obra, aceptaron con entusiasmo la propuesta del Señor Obispo, descubriendo y  aceptando en esto la Voluntad de Dios.

Una vez en Saltillo el Sr. Obispo, siguió comunicándose con la Srita. García y así trataban poco a poco los lineamientos de la fundación.  Seis meses pasaron en estos preparativos.  Y el 21 de junio de 1921, envió el Sr. Obispo una carta a la Srita. García, diciéndole en estos términos: 

         “Muy estimada en Cristo:

Si están ya preparadas, pueden venirse las tres que dejamos ya listas. La Casa en que vivirán y abrirán la escuela para pobres, está por desocuparse. Entretanto, se hospedarán en el Asilo Guadalupano, estando allí, verán todo lo que falta a la casa, como pupitres y muebles para los profesores, en fin todo lo que se necesite para que se arregle en la mejor forma…. Y sigue dando las indicaciones de todo lo que consideró necesario.

El lunes 27 de junio de 1921 llegaban a Saltillo las que serían fundadoras del Instituto de Hermanas Catequistas Guadalupanas. Señoritas Adelaida Enciso, Ma. del Refugio García y Herlinda Treviño, posteriormente llegó Ma. Mercedes Santelices que después de un tiempo, suplió a ésta última que no continúo en la Comunidad naciente.

Al día siguiente después de Misa en Catedral, se presentaron al Sr. Obispo quien las recibió con aquella sonrisa y porte de verdadero padre que por fin ve iniciada su Obra., Todas las tardes venía el Sr. Obispo a visitarlas para hacer todas las indicaciones necesarias antes de iniciar impartiendo clases.

La primera escuela para pobres estaba ubicada en la Calle de Cuitláhuac, actual Francisco Murguía anexa al Santuario de Guadalupe. El Gobierno la confiscó en tiempo de la Persecución Religiosa, actualmente está la Escuela Ramos Arizpe con nueva Construcción.

La semilla estaba en el surco, su largo germinar tardaría todo lo que tienen que tardar las obras de Dios, como distintivo propio, dificultades, sufrimientos, incomprensiones, tormentas del alma internas y externas.

El sembrador, era el mismo Dios y su fiel intérprete el Señor Obispo Echavarría, que confiaba plenamente en el Todopoderoso y en la Stma. Virgen de donde sacaba la fortaleza.

Dios bendecía la naciente comunidad y el 7 de septiembre de 1921, llegaban otras 3  señoritas con gran entusiasmo, y todas agradecían a Dios sus bendiciones.

 

ANTECEDENTES DE LA PRIMERA APROBACIÓN
 

El 30 de Septiembre de 1921. El Excmo. Sr. Echavarría visitó la escuela donde trabajaban las primeras hermanas, pasó al recibidor  a donde llamó a la Srita. García que fungía como la encargada de la pequeña comunidad.

El Padre Fundador, en forma sencilla, pero manifiestamente solemne, le entregó el primer reglamento de esta Pía Unión, que en sus principios se llamó: “Liga Catequí­stica de la Pequeña Familia”

         “Este reglamento debe observarse hasta en tanto llegara la aprobación de Roma, para la erección Canónica” les dijo Mons. Echavarría.

El Padre Fundador persuadiéndose de la importancia de este primer acto, elevó su corazón a Dios y dijo: “Que Dios bendiga esta Obra” tres veces repitió esta frase ante las manos vacilantes de la Srita. García, que arrodillada recibía aquel mandato.

Estos primeros miembros se dedicaron inmediatamente a la enseñanza de las materias de primaria a niñas;   también se dedicaron a preparar grupos de Primera Comunión.  Con su trabajo y oración pidieron a Dios obtener pronto el Decreto de Erección.

El Excmo. Sr. Echavarría se había dirigido a la Santa Sede, con la súplica reiterada para la concesión del Decreto de Erección, que pedían a Dios con ahínco su aprobación. Para 1923 ya  había aumentado el número de señoritas.

 

 

DECRETO DE ERECCIӓN

Por fin el 4 de junio de 1923 la Santa Sede expidió el Decreto de Erección.

 

El Sr. Obispo Echavarría lo recibió, dando gracias a Dios y seguro de que esta Obra era  de la Voluntad  de Dios.  La Santa Sede escogió como título más apropiado para este Instituto el nombre de “Hermanas Catequistas Guadalupanas”.

Para dar principio ya formalmente a las actividades de este Instituto Religioso El Padre Fundador recibió los primeros Votos de las primeras religiosas, después de que ellas habían  hecho sus Ejercicios Espirituales. 

 Y el 24 de agosto de 1923, tuvo lugar este acto:   Profesaron: Amalia Sánchez, Adela Enciso, Mercedes Santelices, Herlinda Villarreal, Herlinda Rodríguez y  Margarita García.  Ma. del Refugio García profesó posteriormente.

Tuvo lugar este acto en la Capilla del Colegio La Purísima, de las Religiosas del Verbo Encarnado. Presidió el Sr. Obispo, les dio una Plática. En ella insistió de manera particular en la especialísima gracia que la Santa Sede concedió. Las hizo conscientes de que la oración es verdaderamente poderosa y todo lo alcanza cuando es confiada y generosa.

Dio lectura al Acta de Erección Canónica y recibió las felicitaciones de los Padres de la Compañía de Jesús y otras personas. Grande emoción y júbilo embargó al fundador al ver realizada su incipiente obra; viendo a las hijas que su anhelo de ser Religiosas y trabajar por Dios estaba por fin cumplido.

La obra había empezado, el fruto no se haría esperar, muchas personas serían llevadas a Dios, y conocerían el verdadero camino para la Vida eterna.

El 25 de Agosto de 1923, el Padre Fundador, estableció el Gobierno de la Congregación y entregó a la Superora las Nuevas Constituciones que debería observar el Instituto.

El 31 de agosto recibieron en su Capilla a Jesús Eucaristía, al mismo tiempo ingresaban nuevas postulantes. Por la tarde  el Sr. Echavarría visitó la comunidad, habló de la alegría sana, del Amor a Jesucristo, de la Caridad Fraterna y antes de retirarse les dio su bendición.

El último día del año 1923, el padre fundador aprovechó para hablar a sus hijas  de las costumbres y modales de la verdadera religiosa, del gran espíritu de Fe, amor a Nuestro Señor Jesucristo, espíritu de observancia por convicción, no a la fuerza, caridad fraterna, mucha alegría y paz.

 

Se consideran hermanas cofundadoras del Instituto de Hermanas Catequistas Guadalupanas las Hermanas: Ma. Adela Enciso, Ma. Mercedes Santelices y Ma. del Refugio García,  se funda en Saltillo, Coahuila, México.

 

 

Siendo un Instituto Femenino Evangelizador y Mariano, para ayudar a los pastores de la Iglesia  a la Regeneración de la Sociedad, siendo su porción predilecta los pobres y necesitados. 

EL CARISMA de este Instituto es “La configuración con Jesucristo Buen Pastor y Único Maestro”  y lo desarrollan en la Iglesia mediante la Evangelización Catequesis y Educación Cristiana.

SU ESPIRITUALIDAD, se funda en la “Caridad para con Dios y la caridad para con el prójimo”, manifestándose en actitudes de: Oración, bondad, sencillez, generosidad, alegría, solidaridad y amor entrañable a los más necesitados.

SU MISIÓN en la Iglesia la realizan por medio de la Evangelización, Catequesis y Educación Cristiana entre los pobres y marginados: en la Pastoral Parroquial, Rural, Educativa, Pastoral entre Indígenas y en Estados Unidos con los Indocumentados y los México americanos. 

 

COMO MADRE Y PATRONA DEL INSTITUTO nos acogemos a la Stma. Virgen de Guadalupe, de donde emana nuestra fuerza para manifestar a los pobres el Amor maternal de María. 

 

Nuestro Lema es AMAR A JESÚS Y A MARÍA Y HACERLOS AMAR

 

Las Hermanas portan en su persona un Crucifijo, para significar con ello la donación completa que hacen de sí mimas a su Dueño y Señor. La primera imposición solemne de crucifijos la efectuó el Padre Fundador el 1º de septiembre de 1924.

 

Otros Patronos elegidos para proteger e interceder por las hermanas son: San José, esposo de la Stma. Virgen, Santa Teresita del Niño Jesús, San Francisco Javier y San Pío X, todos ellos son ejemplo de santidad y los veneran con solemnidad en su fiesta. 

 

 

 

LA BARCA ES AZOTADA POR LA TEMPESTAD

SURGE LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA DE 1910

Fue unos de los primeros sufrimientos para la naciente Congregación.

En abril de 1926 empezó la persecución gubernamental. Para esta fecha las Catequistas Guadalupanas usaban una especie de hábito,  que era vestido negro, cuello blanco y un chal a manera de velo.  El Sr. Obispo cambió el modo de vestir para hacer menos notoria la presencia de las hermanas en escuelas, centros de catecismo y misiones.

El Inspector de escuelas Manuel Vivas, ordenó a las hermanas que quitaran imágenes de santos y exigió que se adoptaran los libros de texto del gobierno.

El 31 de julio de 1926 por la noche se presentó en la casa que ocupaban las hermanas, contigua al Santuario de Ntra. Sra. de Guadalupe, el jefe de Hacienda de la Ciudad de Saltillo. Sr. Jesús Magaña con la orden de confiscarles la casa, diciendo que estaba contigua  a un templo católico por lo cual era propiedad de la nación. Les dio un plazo de 5 horas.

La bondad de los fieles hizo encontrar a las hermanas un sitio donde colocar algunas cosas; otros, obreros en su mayoría prestaron ayuda y servicio a las hermanas  en lo que pudiera ofrecérseles, hasta los  alimentos.

En Saltillo arreció la persecución, hubo semanas en que las hermanas no encontraban manera de recibir el sacramento de la penitencia…

Las hermanas Catequistas Guadalupanas fueron las primeras que sufrieron la persecución directa del gobierno perseguidor de Saltillo. Se les quitó la casa, se clausuró la escuela, no tuvieron tiempo de rescatar muchas de las cosas que usaban: escritorios, pupitres, pianos, máquinas de escribir y de cocer, etc.

Las hermanas al igual que otros institutos religiosos, se mantuvieron en sus puestos. Mucho tuvieron que sufrir, cambiaron de casa con frecuencia, a veces los dueños de las casas se veían impedidos de rentárselas por miedo a la confiscación.

Idearon el establecimiento de pequeñas academias de corte y confección, bordado, pintura, dulcería, etc. Y hasta trabajar como institutrices de niños,  de familias acomodadas.

Buscaba el Pan de los fuertes, único consuelo en su vida de sobresalto; a veces pudieron tener en su casa el Sagrado Depósito (La Eucaristía) y tenían que urdir estratagemas con el fin de despistar a los enemigos; lo guardaban hasta en un pequeño ropero arreglado ex profeso. Esto constituía para ellas, lo sabían, verdadero peligro de muerte.

La superiora de aquel entonces supo permanecer a la altura de su deber: alentaba a su pequeña comunidad, le infundía valor y ánimo para luchar y sostenerse, les hablaba del valor y la aceptación cristiana de que deberían dar ejemplo como religiosas.

Las hermanas tuvieron que conseguir el sustento diario, tejían, confeccionaban ropa y otros trabajos manuales; su principal preocupación fue sin duda alimentar su vida espiritual que las fortalecía en esta persecución religiosa.

El 15 de agosto de 1927 después de sus Ejercicios Espirituales, pronunciaron sus Votos, dos hermanas; el R. P. Méndez, S. J. que era uno e los sacerdotes ocultos en Saltillo para el servicio de los fieles, recibió a nombre del Sr. Obispo los votos de esas hermanas

En este tiempo un sacerdote de la Compañía de Jesús ayudó mucho al Instituto, resolviendo problemas de toda índole que se presentaban en tiempo de persecución por estar ausente en el destierro el Padre Fundador, el Sr. Obispo Echavarría.

Con el fin de llamar menos la atención en Saltillo  y siguiendo instrucciones del Sr. Echavarría se trasladaron a Torreón cinco hermanas y fundaron,  para sostenerse una academia de corte y confección.

El 27 de mayo empezaron formalmente con máxima precaución, a impartir la doctrina cristiana en el primer centro de catequesis en la Cd. de Torreón. Av. Allende No. 521 Pte. posteriormente se encargaron de otro centro cercano a los ferrocarriles. Pero el enemigo no descansaba y estos primeros trabajos apostólicos se vieron interrumpidos frecuentemente por la acción persecutoria de esos días. El Inspector de Policía de Torreón, se presentó en la casa de las hermanas con la orden de aprehensión para sus moradores, otro militar se presentó a catear la casa; como ya para esos días tenían en casa, oculto el Sagrado Depósito, una de las hermanas tuvo que salvarlo envolviéndolo en un lienzo y dejándolo por una ventana en la casa vecina que ocupaba una familia amiga.

Después de un interrogatorio largo y minucioso el oficial suspendió la orden de aprehensión ordenándoles que quedaban suspendidas las clases de corte.

Las hermanas quedaron en su casa con vigilancia de día y de noche frente a sus habitaciones había guardias espiando todos sus movimientos sin poder salir las hermanas a buscar la Sagrada Comunión.

A pesar de la persecución, realizaban los ejercicios de piedad de la mejor manera posible, lo mismo retiros espirituales. En octubre de 1927 en plena persecución las hermanas fueron a dar misiones a un rancho llamado  “Los Muertos”. En noviembre 19 el mismo año un grupo de niñas de sus centros de catequesis hicieron la primera comunión en casas particulares.

De una carta de Mons. Echavarría desde San Antonio, Tx.  a la  Hna. Ma. del Refugio García, extraemos:

 

“Inculcar en el corazón de los niños y de las niñas el amor a Jesucristo y a su Stma. Madre, y madre nuestra, es prepararlos para el cielo. Encendidos en esos amores, tendrán la gracia divina y cumplirán con facilidad sus deberes de cristianos”… Yo les aconsejaría que se empeñen en conocer a Jesucristo, no sólo por medio de la oración que es el medio principal, sino también leyendo con asiduidad y atención una escogida Vida de Jesucristo”. 

 

“Cuanto más por medio de esa lectura o estudio penetremos en las intimidades del Sagrado Corazón. de Jesucristo, mayor y más sólido será nuestro amor para con El y más dispuestos estaremos para el sacrificio.  Con estos y otros consejos alentaba a las hermanas por sus cartas en forma clandestina.

 

La persecución continuaba amenazadora. A causa de ello el 2 de marzo de 1929 las hermanas tuvieron que salir unos días a sus casas. Doce días duró la separación; volvieron a su vida de comunidad. Pedían con incesantes suplicas la paz para la Iglesia de nuestra patria.

Por fin en junio de 1929 vino el arreglo de la cuestión religiosa y el Excmo. Sr. Obispo regresó del destierro, sus hijas se apresuraron a recibirlo, junto con el pueblo.

El Instituto renovó con más bríos sus trabajos apostólicos. Preparó numerosísimos grupos de Primera Comunión y para el Sacramento de la Confirmación y Matrimonio.

La persecución Religiosa que de derecho había cesado, de hecho continuaba; la escuela que a principios de septiembre habían abierto las hermanas, pocos días después era clausurada por no contar con el correspondiente permiso de la autoridad civil.

Las visitas del Sr. Obispo al Instituto eran frecuentes; les daba pláticas formativas e instructivas, les inculcaba el celo por la salvación de las almas, les enseñaba el mérito de la virtud, le hablaba sobre  normas para la recta disciplina del Instituto, además de pedagogía catequística.

En 1934 la persecución a las casas religiosas fueron todavía más fuertes, el Sr. Obispo dispuso que se arreglara la capilla en una pieza aislada y alejada de las demás. Personalmente dirigió los arreglos de la nueva capilla oculta y la bendijo.

El Sr. Obispo impartía 2 veces por semana, pláticas o conferencias a las Hermanas, motivándolas a consagrarse enteramente a Dios, les decía “Quiero que las Catequistas Guadalupanas, sean como un manojo de santitas”. 

Los Sacerdotes de la Compañía de Jesús ayudaron mucho al Sr. Obispo en el encausamiento espiritual de esta Obra, sobre todo los RR. PP. Pedro Jiménez, Luís Ma. Zaragoza, Gaspar Oronoz y Alberto Urdanivia, S. J.

 

 

LA BARCA SIGUE SU RUTA EN EL MAR DEL MUNDO
La Congregación hasta la fecha sigue creciendo en su entrega al Señor Jesús y número de miembros, superando con valor y ayudadas de la gracia de Dios todos los obstáculos que a las Obras de Dios se les presenta.

Su profundo sentido eclesial les permite vivir insertas en las Iglesias Locales del país y del extranjero, para colaborar a la Regeneración de la Sociedad por medio de la Evangelización, Catequesis y Educación Cristiana.

El Instituto se rige por el Derecho propio, que corresponde: Las Constituciones, el Directorio y las Disposiciones  dadas por los Capítulos Generales, que tratan de dar respuesta a los retos que se presentan en cada época de la Iglesia y del mundo, profundizando y actualizando el Carisma del Instituto.

En íntima unión con Dios e intensa vida de oración,   los miembros del Instituto  viven  su  Consagración, mediante la práctica  de los Votos de Pobreza, Castidad y Obediencia, viviendo en comunidad de Amor Fraterno y Vida apostólica según el Espíritu, Misión y Carisma del Instituto.

El Sr. Obispo Jesús Ma. Echavarría,  como fundador, siguió dirigiendo a su Instituto, alentándolo con sus consejos y orientaciones.  Les decía con frecuencia, “El Espíritu de este Instituto es y será siempre “El Amor a Dios y el amor al prójimo, espíritu que debe manifestarse en una servicialidad para con todas y todos. Trátense las Catequistas Guadalupanas entre sí con caridad, sencillez y respetuosa confianza, evitando toda murmuración…”                                                                                                            

“Tengan todas, unas para con otras, un corazón  franco, sencillo y sinceramente comunicativo. Fomenten entre sí el espíritu de piedad, la paciencia, la mansedumbre, el  celo por la Salvación de los hombres y el estudio son indispensables para ser una buena Catequista”

La Catequista Guadalupana procurará estar animada del espíritu de Fe, practicar una vida interior intensa, vivir constantemente en la presencia de Dios… procuren sobre todo la mortificación interior, esto es la abnegación de su propia voluntad.  Trate la Catequista a los niños y niñas, con dulzura, con delicadeza, con amor, sin que jamás salga  una palabra acre para ellos  o contra ellos” Y a imitación del Señor, traten de ser alegres, humildes, sencillas, generosas… determinadas a ser de las primeras en conocer y amar a  Jesucristo y a su Stma. Madre, penetrándose bien de su Lema: “Amar a Jesús y a María y hacerlos amar” 

Fueron innumerables los momentos  que Mons. Echavarría, destinaba para dar sus consejos a la  tan querida Congregación.

Durante 33 años, a partir de 1921, Nuestro Padre Fundador, estuvo dirigiendo la Barca de la Congregación, y aunque hubo recias tempestades, con la ayuda de Dios, siempre salimos adelante y hasta la fecha continuamos implantando el Reino de Dios.

 

 

 

 

 

NUESTRA CONGREGACIӓN DE HERMANAS CATEQUISTAS GUADALUPANAS, ES UNA OBRA DE DIOS

“Obra gigante, también tienes tu historia más si en ella, se encuentra alguna mancha el alma do naciste la hace blanca y la borra el destello de su gloria”

         El Señor Obispo Echavarría, como fundador siempre tuvo el cuidado de que los miembros de la Congregación, estuvieran en constante preparación Académica y Religiosa para responder a los retos que el mundo y la pastoral les presentan en cada época; y el Gobierno del Instituto ha seguido cultivando este deseo de nuestro Fundador. 

         El Carisma Evangelizador y Catequético está vivo en la Iglesia y la Congregación y las Hermanas con alegría y entrega, lo siguen realizando impulsadas por el ideal de cooperar en la Regeneración de la Sociedad e implantar el Reinado de Jesucristo en este mundo tan asediado por la violencia y tan carente de los valores del Evangelio. Ahora más que nunca se necesita Evangelizar a las personas en todos los aspectos que abarca una Reevangelización integral. 

“Te invitamos a unirte con nosotras las Religiosas Hermanas Catequistas Guadalupanas a hacer un frente común para salvar al hombre y todo el hombre”.

 

  

 

 

 

ÚLTIMOS MESES EN COMPAÑÍA DEL FUNDADOR
“€œJesús Marí­a Echavarría”

 El 4 de Septiembre de 1953, escribe en su diario: “Hoy me cambié al Chalet. (Casa Madre de las Hermanas Catequistas Guadalupanas que Él mismo les regaló); ocupo un departamento independiente de las partes del edificio que ocupan las Hermanas Catequistas Guadalupanas”.

En estas habitaciones pasó sus últimos meses de vida, realizando los actos litúrgicos que su enfermedad le permitía. Recibiendo amablemente las visitas de Sacerdote, Laicos y Religiosas.  Todos constataron su gran virtud, su paciencia en el sufrimiento su profunda espiritualidad, su entrega generosa por el bien y salvación de sus Sacerdotes, Religiosas y feligreses de su querida Diócesis.

Aceptando la Voluntad de Dios, comprendió que estaba cercano su fin y que pronto se encontraría  en la Presencia de Dios para siempre.

El día 3 de abril, de 1954  pidió el Sr. Obispo Echavarría,  se rezara el Rosario por él,  y las hermanas durante todo el día y la noche por turnos, lo rezaban. 

Viendo que todas las hermanas estaban en su cuarto, les dijo:

“El Señor las libre de todo amor terreno, la Virgen Santísima las proteja, en sus manos las dejo” Por fin dio su bendición a toda la comunidad presente, luego siguió: “Su principal fin es para los pobres, para los pobres, cuando no tengan para vivir, Dios proveerá, pero son para los pobres, los pobres, los campesinos”

Una de sus últimas palabras son: “Que largos son los pasos de un moribundo, hacemos todo lo posible para salvar todas las almas que podemos”

El día 4 de abril, una hermana le preguntó: ¿está lejos su muerte?, él le contestó “lo que Dios quiera” la hermana prosiguió…”La Stma. Virgen va a venir a llevarlo…”

Él le dice: “Así lo espero”- Luego tomo su Crucifijo y dice: ¿Es mi Jesús? …le amo, le amo, le amo…        

Al preguntarle una de las Hermanas, que si quería dejarnos, el contestó. “Quiero lo que Dios quiera”… y constantemente repetía, “Las tres, las tres… como si esperara el momento de su partida a la hora que Jesús de Nazaret entregó su espíritu al Padre.

El día 5 de abril de 1954, a las 12:00 de medio día comenzó la agonía del Padre Fundador, la Comunidad no se desprendió de las ventanas y otras del cuarto esperando el fin.

A las 3 horas con 22 minutos expiró.  Entregando su espíritu al Señor.

Dejó a sus hijas con el corazón destrozado, pero sabían que ya lo tenían en el cielo. Su muerte fue la de un hombre justo, la de un santo.

Inmediatamente todas las campanas de las iglesias de la ciudad de Saltillo doblaron a duelo. Avisando a los fieles de la muerte de su anciano Padre y Pastor, tercer Obispo de la Diócesis de Saltillo.

La Congregación de Hermanas Catequistas Guadalupanas, ya había cumplido sus 6 lustros de existencia, ya había caminado junto con su fundador, ya las había enseñado a caminar y les había indicado el camino que seguirían recorriendo sembrando la semilla de la Evangelización, construyendo el Reino de Dios aquí en la tierra y Santificándose con su vida de entrega principalmente con los pobres: marginados, desposeídos, empobrecidos, material y espiritualmente.

El camino está señalado, ahora el Instituto de Hermanas Catequistas Guadalupanas,  con  aprobación pontificia , del “Decretum Ludis”, sigue caminando, sembrando y cultivando la semilla del Evangelio de Jesucristo en la Iglesia, esperando que Dios  le dé  el crecimiento, como dice la Sagrada Escritura, y con la seguridad de la protección de la Stma. Virgen, continúan haciendo la Voluntad de Dios, como les dio ejemplo su Insigne Fundador: Mons. Jesús María Echavarría y Aguirre” tercer Obispo de la Diócesis de Saltillo.

JӓVENES:

 

LAS INVITAMOS A QUE VENGAN A CAMINAR CON NOSOTRAS

PARA IMPLANTAR EL REINO DE DIOS,

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Comuní­cate con las Promotoras Vocacionales al teléfono: 01 (844) 414 16 42

Y/o con las Hermanas Catequistas Guadalupanas: Murguía 473 Nte. Z. Centro Tel.: 414 16 87

Saltillo, Coah. México

 

 

 

 

 

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