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32.- TESTIMONIO DEL P. MANUEL OROZCO MADRIGAL.

1. Conocí al Venerable Siervo de Dios Jesús María Echavarría y Aguirre en 1930, y lo seguí viendo cuando venía a Culiacán; lo vi en Guadalajara en julio de 1941, recién ordenado yo.

2.Lo tengo muy presente, era muy fino, en su trato distinguidísimo, pero tenía un humor muy fino, persona de mucha piedad, muy profundo, se reflejaba en él una vida interior intensa; no era srio ni adusto, era un hombre muy amable, se veía en su cara con ese gozo especial que tienen la almas privilegiadas, los santos.

3.En una ocasión que lo vi, le supliqué que me informara, como era la única Parroquia de Culiacán, de la cual él fue párroco varios años; me fue explicando detalladamente cómo dar el mensaje, cómo había luchado para llevar adelante su misión.

4.  El Señor Obispo Uriarte organizó todo en Culiacán y encargó al Señor Echavarría como párroco de la Catedral de Culiacán, la construcción del Santuario Diocesano, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús porque en el tiempo de Juárez aquella época tan difícil para la Iglesia, el Señor Anaya hizo voto de erigir ese –santuario y como él pasó a Chilapa, el Señor Uriarte se lo encargó al Señor Echavarría.

5.  Yo sé que para el Señor Obispo Uriarte, el Señor Echavarría era todo, fue de toda su confianza ( él ya estaba anciano) fue el tiempo cuando el Señor Obispo Portugal era primera Obispo de Saltillo.

6.  Todas las veces que lo traté, siempre me impresionó su delicadeza, tenía mucha gracia para decir las cosas, tenía un aspecto de asceta, de un hombre muy mortificado.

7.  El Señor Echavarría como Obispo, con Don Agustín, parecían hermanos gemelos, delicados y fervorosos en la Eucaristía. Hemos tenido una gracia de tener Obispos verdaderamente santos.

 

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