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26.- TESTIMONIO DEL EXMO. SEÑOR OBISPO DON FERNANDO ROMO GUTIÉRREZ.

 OBISPO DE TORREÓN

1.  Conocí al Siervo de Dios en 1948, cuando viene a Saltillo como rector del Seminario del Sagrado Corazón. Era un hombre muy bueno, muy santo, muy amable, muy atento. No tuvo cosas extraordinarias, fue siempre muy dócil a lo que el Señor le pedía, a lo que debe ser un sacerdote, un Obispo. Él fue a visitarme, me saludó muy afectuoso; estaba muy delicado de salud. Tenía aspecto de buena gente, buenísima gente, conocí su fama de santo

2.  Toda su vida estuvo dedicado a los pobres y siempre tuvo la idea de que los dos destierros, 1914 – 1918, 1926 – 1929 y los castigos que le dieron, entonces los gobernantes, le enseñaron a ser menos de sí mismo y más de los demás, especialmente de los pobres.

3.  Tuvo que luchar en esta Diócesis, oró siempre, caminó con  Dios por delante

4.  El Señor Echavarría ordenado sacerdote, fue todo un ejemplo, primero, en la vida sacerdotal que fue dedicada a los pobres, él decía: “El sacerdote es un hombre para los demás, especialmente para los pobres”. Renunció a todas sus posesiones por los pobres. Estuvo solamente dedicado al bien del prójimo, orando y buscando la protección de la Santísima Virgen María. Fue gran devoto del Sagrado Corazón de Jesús y de la Santísima Virgen de Guadalupe; supo darse a sus hermanos, era un santo entre nosotros, deberíamos aprender de él en qué consiste la santidad. Como Cristo entregado en su cruz, así el Venerable Señor Jesús María Echavarría, buscaba el bien de sus hermanos. Los 49 años que estuvo la Diócesis a su cargo, fue totalmente entregado a los pobres.

5.Una de sus grandes obras que él dejó son sus sacerdotes, yo estuve con él antes de morir, Dios se llevó a un santo, santo en su modo de ser, en su modo de aconsejar y en su modo de enseñar a sus sacerdotes, a ser sacerdotes de Dios. El Señor Obispo tenía forma de un santo.

 

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