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25.- Testimonio del Padre José Salvador Flores.

1.    Conocí al Siervo de Dios una ves que fue a hacer la visita pastoral a mi pueblo en el año de 1918, yo estaba en la escuela primaria y me toco ayudarlo en las confirmaciones, tiempo en que hacia mucho calor durante los meses de julio y agosto, observe su espíritu de sacrificio, como se aguantaba el calor y recorría con mucha abnegación toda la región norte, región con clima terriblemente caluroso, el siempre se mostraba bondadoso con la gente, no solamente con los sacerdotes que eran pocos.

2.    En el año de 1923, haciendo Visita Pastoral en Sabinas, Coahuila, yo manifesté al Señor Cura del pueblo mis deseos de ser sacerdote y me dijo: Dile al Señor Obispo que quieres entrar el seminario, y entre a la habitación donde estaba el Siervo de Dios y se lo dije: a él le dio mucho gusto y con mucha amabilidad me dijo: “estas listo para el curso que se abrirá en septiembre en el seminario de Monterrey, por que no hay seminario en Saltillo”, y el día primero de septiembre de 1923, ingrese al seminario.

3.    Cuando se vino la persecución religiosa de 1926 todos salimos unos para un rumbo, otros para otros, a mi me toco a España con otros 115 muchachos de toda la República, nos llevo al padre Lozano quien salvo muchas vocaciones; unos se ordenaron en España, otros aquí; el Servo de Dios siempre estuvo al pendiente de nuestra formación, que nada nos hiciera falta, cuando estuvimos en España, después regresamos a la Patria Mexicana y nos mandó al seminario de Guadalajara a tercer año de Teología, el cuarto año lo fuimos a hacer a la Ciudad de México con el Santo Obispo Guizar y Valencia quien fue quien me ordeno el 8 de octubre de 1933.

4.    El Siervo de Dios siempre fue para mis compañeros un verdadero padre, ya sabemos que en Teología se le da al Obispo tres títulos: Padre, Pastor y Maestro, el cumplió admirablemente con los tres títulos, pero sobre todo con el titulo de Padre; el merece nuestro cariño y nuestro afecto, me ayudó, me sostuvo, me alentó y ya cuando legue a mi Diócesis en el año de 1933 empezamos nuestro ministerio y aquí estamos todavía hasta que Dios permita.

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